La situación económica tras la primera guerra mundial:
El inicio de la primera guerra mundial y los déficits en las balanzas llevó al borde de la suspensión de pagos a Francia y Gran Bretaña. Las monedas se depreciaron y se produjo una fuerte subida de los precios, acompañada de una disminución del nivel de vida.
De su posición de acreedora anterior a la guerra, Europa salió como gran deudora debido a los préstamos que necesitó durante el conflicto y después para su reconstrucción. Con el final de la guerra apareció la inflación y el caos monetario en Europa al disminuir las reservas de oro utilizadas como medio de pago. El orden económico anterior a la guerra fue desarticulado por ésta. Las instituciones financieras y mecanismos económicos se derrumbaron después de la primera guerra mundial.
La expansión económica fue pequeña y la depresión en Europa fue intensa. Entre 1919 y 1922 la crisis golpeó fuerte en Europa con una inflación aguda, caos financiero por la huída de capitales, y caída nivel de vida de los asalariados. El origen de esta crisis se situó en el fin de los anticipos por parte de EE.UU. y Gran Bretaña que mantenían de manera artificial la paridad de las monedas con el dólar, lo que provocó el hundimiento de las divisas. Salieron favorecidos de la situación las grandes empresas - con el aumento de los monopolios -; las divisas fuertes, como el dólar y la libra que se aseguraron el dominio financiero; y EE.UU., cuyo tejido industrial se había fortalecido durante la guerra y continuaba siendo un importante proveedor europeo al finalizar ésta.
La desorganización económica mundial se tradujo en el estancamiento del comercio, la extensión del proteccionismo, y las nuevas corrientes comerciales favorables a EE.UU., en tanto se apreciaba la decadencia de Europa. La depresión crónica se hizo visible con la crisis y el hundimiento de los precios agrícola de 1920-9 – una manifestación de la desintegración de la economía mundial -, y la aparición del paro crónico por primera vez en la historia.
A partir de 1923 se inició una etapa de expansión, que dio lugar a los prósperos años 20, pero las huellas que se habían dejado eran profundas. Se asistió a una segunda revolución industrial - a partir de la aplicación de las técnicas desarrolladas durante la guerra - que favoreció a EE.UU. Sin embargo, en 1926 aparecieron los primeros indicios de la saturación del mercado mundial, y en 1929 se inició la gran depresión que iba a dislocar todo el sistema capitalista. Mención aparte merece el desarrollo de la economía en la Unión Soviética. A la revolución de octubre la siguió una guerra civil, en la que los sectores contrarrevolucionarios fueron apoyados por las potencias occidentales, lo cual determinó que, además de las pérdidas humanas, se terminase de hundir una economía ya dislocada por la participación rusa en la primera guerra mundial. Esta situación de la economía y la frustración de las esperanzas en una revolución en Europa, que viniese a socorrer a la atrasada y destruida Rusia soviética, son las causas de los distintos programas económicos ensayados en los primeros años de existencia de la Unión Soviética. Una vez frustradas estas expectativas, intentar construir el socialismo en Rusia – el socialismo en un solo país - suponía hacerlo sin contar con la ayuda técnica y económica de algunos países desarrollados y en un país atrasado y devastado por la guerra.
Durante los años que duró la guerra civil, entre 1918-21, las graves dificultades por las que atravesó la revolución obligaron a los bolcheviques a implementar un primer modelo económico excepcional, el denominado comunismo de guerra, mediante el cual se procedió a la requisa de los excedentes agrícolas para alimentar a las ciudades y al ejército. Terminada la guerra civil, aunque consolidado el poder bolchevique, la situación económica continuaba siendo desastrosa y se produjo, entonces, el giro a la NEP, cuyo objetivo fundamental era atraer al campesinado descontento hacia una alianza con los trabajadores y dar, de esta manera, un respiro a la revolución mediante una pausa en la construcción del socialismo. La NEP sustituyó las requisas campesinas anteriores por un impuesto a los campesinos que les permitía comerciar con los excedentes, y creó una economía mixta donde junto a las empresas estatales en los sectores más importantes se permitió la existencia de empresas privadas en la agricultura y el comercio. La mejora económica fue apreciable, pero sus efectos negativos para la revolución, la aparición de una nueva burguesía, llevó a su abandono en 1927.
La tercera etapa económica de la Unión Soviética se inició con un nuevo giro, una vez consolidada la victoria estalinista, hacia la colectivización forzosa, cuyos resultados fueron catastróficos, y los planes quinquenales que se inauguran en 1928 cuyo objetivo, alcanzado, era la industrialización acelerada